jueves, 21 de mayo de 2015

CARD LIMITED EDITION STEVEN GERRARD



"Sin él, todo será distinto", cuenta un argentino que mucho conoce Liverpool. Se llama Catriel Ayuso, es abogado y coleccionista de antigüedades de bares. El fútbol y los rojos de la ciudad le llegaron por condición casual. Pronto aprendió un detalle relevante: Steven Gerrard es una celebridad a la que hay que rendirle pleitesía todos los días. Lo lee en los diarios, lo mira en cada canal de deportes, lo aplaude en sus escasas visitas a Anfield Road. Y en su primera visita a The Cavern (el más simbólico de los bares de la ciudad, el que vio nacer a The Beatles) comprobó que "Gerrard" era una palabra más en el diccionario local. Ayuso no es fanático del fútbol. Pero ese mediocampista que parece capaz de todo lo conmovió en sus tiempos vividos cerca de ese puerto que "tanto se parece a Madero". Gerrard, quien el último fin de semana se despidió del estadio que más lo abrazó en su vida de crack, es un emblema incluso para aquellos a los que el fútbol les llegó de rebote.

La escena que el mundo brindó por todos los rincones obedece a números anteriores: fueron 17 años, 709 partidos, 185 goles y 10 títulos. El último sábado, a los 34 años, justo antes de ofrecer sus servicios de estupendo futbolista a Los Angeles Galaxy, brindó cinco palabras que contaron y cuentan su sensación: "Voy a extrañar mucho esto". Y agregó, luego, convencido: "Amé cada minuto. Estoy absolutamente devastado. No voy a volver a jugar de nuevo frente a estos aficionados". Palabras finales para una historia de amor. Habrá saudade, como dicen en Brasil.

El equipo, su equipo, The Reds, cayó 3-1 frente al Crystal Palace. Pero él vivió una victoria detrás de la derrota: un estadio entero, ese espacio que tanto le agradó, le ofreció una ovación para todos los recuerdos. Entró a la cancha acompañado de sus hijas Lourdes, Lexie y Lilly, miró a los costados, observó el mosaico en su honor, sonrió. Dicen que fue la más ancha de sus sonrisas. Algo más: esa imagen contaba que ese era su lugar en el mundo.

Anfield era una fiesta por todos lados. En sus tribunas, repletas como siempre en esta temporada y en casi todas las anteriores, el himno se escuchaba como parte de la celebración. Todos gritaban una verdad que el mundo corrobora: Liverpool nunca caminará solo. "Walk on, walk on with hope in your heart, / and you'll never walk alone, / you'll never walk alone" (Camina, camina, con esperanza en tu corazón, / Y nunca caminarás solo, / Nunca caminarás solo) es el grito unánime. Pero esta vez acompañaban todos a uno. Al que se iba, al que se despedía con honores y con amores. A Gerrard.


En el campo de juego, el capitán sollozaba como si fuera un debutante. Pero en su carrera inmensa ya sucedieron más historias que en la vida de muchísimos ancianos vinculados al deporte. Sus compañeros lo abrazaban. Y todos juntos participaban de una arenga que también era festejo. Era el final de una carrera y el principio de una leyenda.

Y lo contó en voz alta, mientras un universo de personas vestido de rojo lo escuchaba: "Hay mucha gente para nombrar. Agradecer a todos los compañeros que tuve y que me hicieron ser el jugador que soy ahora. Guardaría mi último agradecimiento a la gente más importante en el club, estos hinchas te animan más que cualquier otro. Por eso, antes de irme, antes de que aparezcan las lágrimas, quiero decir que jugué ante la mayoría de las aficiones del mundo y déjenme decirles que ustedes son los mejores". Las lágrimas nacieron pronto. El idilio continuaba. Para siempre.


sábado, 16 de mayo de 2015

CARD STAR LEGEND LUIS SUAREZ


Nació en la ciudad de La Coruña, en el barrio de Monte Alto (en la avenida de Hércules). Sus primeros pasos en el fútbol los dio en el equipo Perseverancia, de la parroquia de Santo Tomás. Se inició profesionalmente en el Real Club Deportivo de La Coruña.

Suárez destacó en el FC Barcelona de los años 50 y en el Inter de Milán, en el que jugó diez años, en los años 60, conquistando junto al entrenador Helenio Herrera, principal artífice de que Luis recalara en el Inter, los máximos títulos futbolísticos del mundo, tanto colectivos como individuales. En este equipo, conocido como el "Gran Inter", Suárez era el auténtico líder en el campo. Su traspaso al Inter fue el más caro de la época y se realizó por el equivalente en la época de 204.000 euros. Fue un interior zurdo dotado de una extraordinaria técnica individual, y capacidad goleadora. Fue el primer español en ser fichado por un club italiano, y es el único futbolista nacido en España que ha sido distinguido con el Balón de Oro (1960) ya que Alfredo Di Stéfano también fue premiado en dos ocasiones ya con su nacionalidad española.

Con la Selección española fue 32 veces internacional y participó en el primer gran éxito obtenido por la selección: el triunfo en la Eurocopa 1964, celebrada en España.

Años más tarde, de 1988 a 1991 fue entrenador de la selección, a la que dirigió en la Copa Mundial de Italia 1990, tras haberla clasificado de manera brillante en la fase de clasificación previa a la disputa del mismo.

Tras el Mundial, y en medio de unas críticas de la prensa nacional de forma generalizada por la falta de capacidad del seleccionador para enderezar una fase de clasificación para la siguiente Eurocopa del año 1992 y las malas relaciones con algunos jugadores de peso del combinado nacional, fue cesado en su cargo a lo largo del año 1991, tomando se relevó al frente del combinado nacional Vicente Miera, no consiguiendo clasificar a España para la Eurocopa.


Fue entrenador del Albacete Balompié después de dejar la selección, pero no llegó a terminar la temporada.